
El cuerpo del piano
ingresa a la última sala
se sienta a esperar
que los duendes canten
sinfonias romanticas
dobla la partitura del salón
y vuelca sus dedilllos tristones
en una fuente de gota de agua
A lo lejos el murmullo de un pentagrama
es el banquete infernal







Mi último cuerpo...
Estupenda y fantástica como siempre.
Magnífico poema para un gran pianista y bello reflejo de una tarde de despedida creativa...
Un abrazo.