RESEÑA LITERARIAAna del Rosario Montrosis poeta, escritora y directora de la revista pluma blanca y negra. A publicado Tacones bajo la luna, 2007 Editorial puerto alegre.Sus textos los pueden encontar en algunas revistas literarias.Actualmente se dedica a dar talleres de creación y a la gestión cultural del centro otro sur. PRONTO REVISTAS LITERARIASLabios Menores La Mancha Rayentru Ancla Derrame ENLACEScasadelaculturasanbernardo.blogspot.com reddelospoetassalvajes.blogspot.com amapola-elrincondeamapola.blogspot.com Registered UsersRecent comments
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Para que no me olvidesPosted by Ana Montrosis on 21/01/2008 at 5:18
Para que no me olvides, era el título de la canción peruana que tocaba el tocacinta en la calle Anibal Pinto. La pasaba a ver después del liceo, inventaba alguna metirilla piadosa con tal de estar unas horas con esta mujer de cuerpo robusto, cálido y de sonrisa indigena, siempre creí que era indigena, pues mi madre decía que era una india de argentina de los pueblos que están en el limite entre Chile, Bolivia y Argentina, su acento cantadito la delataba más sureña que nortina, sus manos asperas venian de la siembra de papas que tenía detrás de la casita vieja que tanto me atría. Había algo especial en esa casa de madera casi en derrumbe, se desprendía un olor a leña de ulmo mezclada con pino y un olor a pan amasado recien cocido, me encantaba comer de su pan y saborear sus cazuelas, verla cocinar era un regalo a mi adolecencia fome y diluida.Para que no me olvides volvia a sonar una y otra vez el tocacinta que estaba debajo de la escalera, debajo de esta escalera también estaba una mesa con mantel de plástico que ella limpiaba para que no se ensuciaran mis poemas dulzones que a ella tanto les gustaban, que a ella tanto la hacian confundierse entre la mermelada de membrillo y el maqui fresquito que le preparaba a mi madre. El maqui era mi mermelada preferida, el perfume de este fruto sureño salía y entraba con las moscas que adornaban la casa, a estos insectos les gustaban revolotear entre mis poemas, les gustaban bailar bajo la lluvia de Valdivia, mientras en la cocina de mi abuela la escena se hacia inolvidable para que no me olvide de escribir un poema en su memoria.
Tags: De retratos Urbanos
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Yo tambien recuerdo aquella mujer de cuerpo robusto que tanto nos costaba llamar abuela, que nos obligaba a comer enormes panes caseros, que de alguna forma nos demostraba su cariño de tan extraña manera.
Tambien recuerdo esas visitas sin nombre y sin testigos, ¿testigos para que? era casi domicilio prohibido, pero sin prohibicion... esa prohibicion subliminal que se transmite de madre a hija, pero sin palabras, solo con gestos, miradas clavadas en la piel, silencios prolongados que te hacian sentir que habias traicionado una ley, ley que nunca escuche cuando se dictó, pues cuando naci ya estaba, como tantas otras cosas mas.