RESEÑA LITERARIA

Ana del Rosario Montrosis poeta, escritora y directora de la revista pluma blanca y negra. A publicado Tacones bajo la luna, 2007 Editorial puerto alegre.Sus textos los pueden encontar en algunas revistas literarias.Actualmente se dedica a dar talleres de creación y a la gestión cultural del centro otro sur.

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TACONES BAJO LA LUNA; Editorial Puerto Alegre

Librería Millaray, Santa Lucía 270- L2 FONO:6383122, SANTIAGO

Librería Texia, Eyzaguirre 579,local 206 galeria puerta del sol

SAN BERNARDO

LA CARTERA

Posted by Ana Montrosis on 16/03/2008 at 21:57
8O8UGCAD8J5BJCAJO5XAHCANRGWP8CAG4HVWMCAX4X62CCAYP12W8CAXLR43OCAP4RHJZCAQD3K1NCALNW6AKCAJ22Q1WCA7N436FCA460DXFCAVZ3AOWCAQ3YRHGCA6QAJWECA2DX25A.jpgEse día era complicado, tenía que estar a la misma hora en dos reuniones, decidí dividirme. Al pasar por el supermercado vi el cartel en el hall principal y me alegré  porque Valdría la pena asistir al concierto que tanto Francisca y yo esperábamos. Mi hija me esperaba sentada en la entrada del colegio, estaba emocionada porque faltaban muy pocos días para que llegara su cantante de rock. Ella era una adolescente especial, no exigía nada, a menos que sea estrictamente necesario. Ese verano no salimos de vacaciones, por tal motivo llevarla al recital era de cierta forma su única gran distracción. Después de retirarla pasamos al jardín infantil a buscar a Catalina, estaba un poco afiebrada y las tías no habían podido contactarme. Observe mi aparato y se había descargado. Nos fuimos de nuevo al supermercado, pues se me habían olvidados comprar varias cosas, luego pasamos a cancelar la cuenta de teléfono y del agua. A Catalina se le antojo un helado de chocolate y  Francisca de vainilla, no tenía sencillo y la niña de la caja tampoco tenía cambio, así que tuve que ingresar nuevamente al supermercado. Con tanta vuelta había olvidado devolver un libro en la biblioteca y  pasaría a ser multada por tercera vez, tenia miedo que suspendieran mi pase de socia, así que fui a resolver el problema, a esa altura las niñas estaban agotadas y aburridas. La Cata se quedo dormida y Francisca tan solo me miraba como siempre lo hacia, me ayudo con las bolsas mientras esperábamos el bus. Todo se complicaba, el autobús demoro más de la cuenta, tomé otro para avanzar en algo mi regreso a casa. Una vez sentadas divise como los dedos de mis pies se inflaban, a cada uno de ellos le molestaba estar al lado del otro, yo lo sabía, así como sabía que el ruido de las respiraciones y las frenadas del chofer aumentaban mi molestia. En eso estaba cuando Catalina despertó como siempre de mal genio, Francisca me pedía que la llevara a la reunión. le supliqué que e quedara con su hermana, porque necesita relajarme un rato, entonces comenzamos a discutir, comencé también a enfadarme con mi pequeña hija porque se movía tanto que me dolían las rodillas, fue entonces que estábamos por descender de la micro cuando el chofer  freno de golpe, las bolsas se desparramaron a lo largo del pasillo. Es asi que con tanto alboroto me demore en bajar, mientras las personas generosamente me ayudaban con las bolsas. Camino a casa todo se iba calmado, las niñas un poco más tranquilas y en mi mente faltaba resolver  a cual  de las dos reunión iría, entonces repentinamente Francisca dio un fuerte grito. – La cartera mamá, la cartera se te quedo en al micro-. Mi angustia en ese momento se prolongo con un fuerte suspiro que fue detenido por Francisca. – No importa mamá tienes varias carteras – me dijo la criatura. – Si sé, pero en la cartera están todos mis documentos, mi celular y las entradas al concierto de la noche. Los ojitos de mi hija se volvieron transparente, yo sabía que en su mirada había una resignación obligada,. – Yo me quedo con la Cata mamá, anda al paradero a buscar tu cartera. La seguridad de mi niña me hizo reaccionar, fui hasta el paradero, en el camino no dejaba de rezar, mi fe en ese momento era el único camino, pues me resistía a perder las entradas al concierto. Los choferes se rieron de mi ingenua búsqueda, pues nadie devuelve una cartera de una mujer, me decían, siempre hay en ella algo novedoso para los curiosos ladrones. Uno de los choferes del lugar me sugirió que llamara a mi celular, así  que me presto su teléfono y marque mi número. Fue gracioso tener que  llamarme a mi misma, en tal circunstancia se hacia divertido a momentos de estar viviendo aquella odisea. Me contesto un tipo quien me explicó que cuando me puse a discutir y luego se me cayeron los paquetes, también  se me cayó la cartera, el observó que  baje distraída, muy preocupada en que no se pasara  la micro y en que las niñas dejaran  de pelear. Fue entonces que el joven grito, pero con tanto jaleo yo no lo tome en cuenta, fue así que se quedo con mi cartera, con la esperanza de que lo llamara. Como me demore en hacerlo, el joven llamo a la primera persona que estaba en la lista, y era mi cuñado, quien entre comilllas armos un lio del porte de un buque, poco menos me creían secuestrada. Al encontrarme con el muchacho, él me narró con más detalles como sucedieron los hechos, pues le di las gracias y él joven me pidió que solo revise la cartera, nada faltaba en ella, estaba intacta. No sabía como agradecer tanta  honradez, le ofrecí dinero por la molestia, el niño no acepto, pues según él cumplía con su deber de humano. Esto me conmovió demasiado, aquel gesto generoso hizo que volviera la alegría a mi cuerpo, pues había valido la pena todo aquel día, sentía  que de nada sirve desesperase por los tropiezos cotidianos, que aun existe amor en el universo. Mi hija mayor  se pondría  feliz al ver nuevamente las entradas para el concierto,  pensaba mientras me dirigía  en una de las micro camino a la reunión del colegio, en donde las imágenes se cruzaban entre como estarían mis hijas solas en casa, a cual de las dos  reunión iría priemro, el concierto de rock que era en la noche  y  la figura del joven delgado, de barba negra y larga, que me decía que todo pasara.

 


Realmente

Sent by on 16/03/2008 at 22:23
Miguel

Realmente me sorprendió tanta honradez, yo me pasaba otros rollos, como por Ej. que iban a tomar de rehén a la cartera entonces iban a tener que pagar un rescate, porque la cartera tenia un gran valor agregado pues había pertenecido a la reina Isabel y por x motivo había sido pasada de generación en generación... y así, pero definitivamente me sorprendió la Honradez.

saludos.

 

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