Ana del Rosario Montrosis poeta, escritora y directora de la revista pluma blanca y negra. A publicado Tacones bajo la luna, 2007 Editorial puerto alegre.Sus textos los pueden encontar en algunas revistas literarias.Actualmente se dedica a dar talleres de creación y a la gestión cultural del centro otro sur.
Me había telefoneado hace un par de días para preguntarme si podíamos ir juntas, le respondí que si, al cabo de un segundo me arrepentí, pues no la veía hace años y no sabía si aun la odiaba o aun la quería. Nos conocimos en la universidad, ambas habíamos encontrado nuestro propio nidito de amor que nos ha hecho olvidar las rivalidades de la juventud, aquella que nos hace resucitar las risas y las canciones. Estaba nerviosa, demasiado para algo tan naturalmente repentino, el encuentro no lo había programado de esa manera. Sabíamos que algún día algo nos iba a volver a juntar, algo que nos uniera en el amor o en el dolor. Angélica había cambiado el color de su cabello, estaba mas delgada y no tenía tantas arrugas como yo, traía la misma mirada insolente de aquellos años. Me abrazo tan fuerte que aun no alcanzo a desprenderme de su olor a mujer coqueta. - Estas igual de hermosa - me dijo, como siempre risueña. Ella siempre decía lo contrario, era su modo de ser, de reírse de las personas. Se sentó a mi lado y me contó un breve resumen de su vida. Me relató que después que nos titulamos, se fue a vivir a México con su nuevo esposo y que jamás retomo su carrera, que a veces en las noches se acordaba de nuestros carretes nocturnos y de como le robe su gran amor, me interrogó por casi dos horas. Angélica fue la novia de mi ex marido, se lo levante n una fiesta de fin de semestre a la cual ella no asistió, esta falta me costo cara, porque él nuca me amo tanto como a ella, esto siempre me ha pesado y es una de las razones por las cualno podía articular ni media frase, mientras ella se mofaba de mi destino, apenas retenía lo que ella me decía, en ese instante quise arrancarle el color de su mollera, pero preferí que esto terminara de una vez por todas, así que educadamentela invité a pasar al despacho, le anuncié que era la hora de la lectura, que sería la última vez que nos toparíamos. Ella volvió a poner sus labios irónicos y caminamos sin prisa como cuando caminábamos bajo los sauces del jardín botánico en Valdivia y nos reíamos de nuestras maldades, ella era bien tramposa y a mi me daba terror verla copiar en los exámenes, nos sentábamos juntas y al concluir las pruebas ella siempre terminaba de las primeras, entonces me lanzaba los torpedos y me fregaban los profesores, siempre la odie por eso, así que cuando le levante a mi ex poco me importo, las consecuencias las estoy viendo ahora. Con ese recuerdo nos acercamos lentamente, nos tómanos sin pensarlo de la mano. El abogado leyó el testamento y ninguna era la heredera de esa inmensa fortuna. Por primera vez que estábamos conectadas por las mismas lágrimas desde que nos separamos, por el mismo dolor, por el mismo hombre, por la misma muerte.
mueve tus energias, muévelas con la mejor de las intenciones
y que buena lección !
aprender después de tantos desencuentros emocionales, culpas y rencores, que al final del día, aquello que las separó, ..las juntó..en una fina sintonia...de pura ironia.
interesante tema!
cariñosos saludos amiga ( haciendo hora me voy a seguir paseando por tu blog )
mueve tus energias, muévelas con la mejor de las intenciones
y que buena lección !
aprender después de tantos desencuentros emocionales, culpas y rencores, que al final del día, aquello que las separó, ..las juntó..en una fina sintonia...de pura ironia.
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